Google Alerts

Cuando estábamos en la etapa previa al viaje al Cáucaso, cada uno del equipo se hizo cargo de uno de los países a los que iríamos. Hacerse cargo consistió en no sólo generar contactos con posibles entrevistados y producciones en terreno, sino que también consistía en monitorear las noticias de estos países.

Una buena herramienta para esto fue poner palabras claves en google alerts. Así que cada vez que surgía una noticia sobre el Cáucaso, me llegaba un mail a mi inbox avisándome.
Yo estaba a cargo de Georgia. Por lo que mis palabras en google alerts fueron Georgia, Cáucaso y Caucasus, por si surgía alguna noticia en ingles que no publicaran en español.

Desde entonces sigo recibiendo a diario noticias de Georgia pero no de los otros países, por lo que realicé el siguiente ejercicio.

Entré a la página de noticias de google y puse Armenia, Georgia y Azerbaiyán.

Quise revisar sólo los primeros 10 titulares, ya que me parece que con sólo revisar los titulares uno puede tener una idea de que esta siendo noticia en un país.
Y eso hice.

Me pareció muy interesante hacerlo, ya que no sólo me permitió saber en que estaban estos tres países del Cáucaso, sino que además confirmé las impresiones que me habían quedado de cada uno de ellos.

Vamos por parte. Por ejemplo, al poner Armenia: 3 titulares hacían referencia a un proyecto de oleoducto que se llevará a cabo en la región el cual no incluye Armenia., tres hablaban de fútbol y otro sobre la construcción de una planta nuclear.

Al poner Azerbaiyán: 6 titulares hacían referencia a economía, dos al apoyo al programa nuclear de Irán y a una alianza de colaboración entre ambos países y otro titular hablaba del petróleo.

Y finalmente, al poner Georgia: 7 noticias hacia referencia a la complicada situación política al interior del país y el resto eran sobre fútbol.

Es genial que con este simple ejercicio se puedan confirmar las características que a mi me parece tiene cada país.
De Armenia justamente me llamó la atención los pocos recursos naturales que tenía y como de cierta manera estaba aislada de la región, sin participar de los negocios del petróleo.
En Azerbaiyán no me extraña que la mayoría de las noticias sean económicas, siendo un país que creció según el Economist alrededor de 30% el año pasado. Y mientras estuvimos allá, era tema entre nuestros entrevistados el petróleo y cómo iba a manejar el país el ingreso de tanto dinero.

Y finamente Georgia. El tema de este país es la política. La gente no olvida el año 2003 y la Revolución de la Rosas, la que permitió derrocar al entonces Edward Shevardnadze e instalar a un nuevo gobierno. Hoy los mismos que lideraron la salida a la calle de la ciudadanía para derrocar lo que consideraban un gobierno antidemocrático, están viviendo revueltas en la calles, gente exigiendo la salida de su actual presidente, y aquí viene la ironía, lo acusan de poco democrático.

Bueno, fue interesante sentirle el pulso virtual al Cáucaso, a un año de haber estado ahí.
Por Cata

Reflexiones de principio de semana

"Mientras más locas las ideas, más exitosos los proyectos", me dijo el otro día una entrevistada. Alguien que sabe de proyectos exitosos.

Y me dijo que lo nuestro era una locura. Que embarcarse y partir al otro lado del mundo -o al ombligo del mundo, que es como podríamos llamar al Cáucaso si vemos el típico mapamundi- era una locura de proporciones. Entonces según sus propias palabras, también debería ser un proyecto exitosísimo.

Y lo ha sido. En términos personales y profesionales, ha sido un proyecto con el que todos hemos ganado una enormidad. Una idea que nació como sólo una leve idea, se convirtió en un proyecto hecho y derecho con patas y cuerpo y toda una filosofía detrás. Un proyecto que logró montar en tiempo récord una exposición fotográfica -con grandes dudas de parte de mucha gente-, y que logró -entre otras cosas- partir al otro lado del mundo cuando todos levantaban una ceja de duda cuando lo mencionábamos.

Pero lo hicimos.

Muchos nos han dicho que estamos locos, y que eso es lo que nos va a hacer triunfar. Que estamos dementes, absolutamente desquiciados. Un productor británico de renombre -de cuyo nombre lo logro acordarme- me dijo también que estábamos haciendo bien las cosas, que quizás nos habíamos saltado algunas etapas y que estábamos locos, pero que eso era lo primordial para triunfar

Y es súper gratificante cuando te dicen cosas así. Pero no es suficiente que nos digan esas cosas, que la gente con que hablo me diga que mientras más locos mejor, y que querer es poder. Porque, al final del día, todo se queda en lindas palabras. Nadie ha creído tanto en la locura como para financiarnos

Y no se trata de llorar por no tener los recursos. No se trata de sólo el lloriqueo por plata. Se trata de que uno quiere que crean en uno. Ver que las locuras no se quedan sólo en eso ni en el palmoteo en la espalda, sino que se convierten en algo concreto. Que no sea solamente que ese gerente de marketing que una vez nos dijo que le gustaría que sus hijos fueran como nosotros, sólo lo diga, sino que haga algo al respecto.

Hay gente que nos ha ayudado muchísimo, hemos recibido grandes ayudas para difundir y movernos y darnos a conocer, y eso ha sido enorme. Y hemos recibido el apoyo de todas nuestras familias y amigos. Pero esos desconocidos que no tienen relación con nosotros y nos felicitan, pero se quedan sólo en eso son los que me llaman la atención.

Abro el debate, a que ustedes que nos leen, ¿por qué creen que pasa? ¿Es una cualidad nacional que tenemos de palmotearnos la espalda, pero no hacer cosas concretas? ¿No conocen a nadie que quiera financiar y apoyar una locura que no es tan loca si la piensan bien?

por Pola

Se busca

Se busca joven que quiera despercudir cabezas, que no tema a no ser tomado en serio al declarase sociólogo, experto en nacionalismos y a la vez skater y fanático del vodka con sprite.

Se busca joven con convicciones, fuerte vocación de líder, y que considere que su país no está preparado para la democracia.

Se busca joven algo arrogante, dispuesto a hablar de tú a tú con el presidente de su país y capaz de renunciar a su trabajo para luchar por formar el tan manoseado concepto de "sociedad civil".

Se buscan soldados que pelean por causas que no conocen.

Se buscan jóvenes que hayan pasado días durmiendo en la calle luchando por la libertad.

Se buscan miles de personas que hayan pasado más de 2 años sin luz eléctrica.

Se buscan periodistas dispuestos a estar días sin comer para evitar que les cierren su diario.

Se buscan mujeres musulmanas que no tengan miedo de hablar y que crean firmemente en la igualdad de género.

Se buscan ex presidentes derrocados que niegan haber sido corruptos.

Se buscan corruptos que se resisten a creer que serán derrocados.

Se buscan hombres, mujeres, jóvenes, niños y niñas con el sueño de poner de pie a sus países, construir sociedades prósperas, pero, más que nada, felices.

¿Será difícil encontrarlos?

En Proyecto Cáucaso los encontramos.

Falta poco para que los conozcan.

Cristóbal

Los capítulos de TV

El primer hijo(a) de Proyecto Cáucaso ya vio la luz. Este lunes 5 de noviembre comienza el desarme de uno de nuestros sueños hecho realidad (la exposición de fotografías). Ya podríamos decir que Proyecto Cáucaso no es más un proyecto sino que algo concreto. Pero falta un poco para que esto sea completamente cierto.

Otro de nuestras iniciativas es el programa de televisión. Poco a poco van tomando forma los cuatro capítulos que dan vida a este nuevo hijo(a). El primer episodio es una introducción a la zona dando a conocer las principales temáticas de los tres países del Cáucaso Sur. Petróleo, guerra, identidad, religión, costumbres y desafíos se conjugan en esta primera media hora de la serie de televisión.

Los otros tres capítulos tienen temáticas específicas que son transversales a las sociedades de Armenia, Azerbaiyán y Georgia. El capitalismo y la forma en que estos países se adaptan a este nuevo modelo es lo que se pretende profundizar el primer episodio. La fractura entre las nuevas generaciones y aquellos que vivieron en la época soviética, es uno de los principales problemas que han tenido que afrontar estas sociedades y que se refleja de muy buena manera en la serie de televisión. Además este episodio nos da luces para entneder la irrupción de las grandes marcas y el cambio de mentalidad frente a una realidad donde las certezas desaparecen, pero emerge la libertad como el valor más preciado.

La democracia es el foco de otro de los capítulos. Entender que este concepto no es igual en todo el mundo y que esta lejos de ser una receta fácil de implantar, es lo que pretende indagar esta media hora de programa. Muchas veces, según ojos occidentales, creemos que el mejor sistema político es la democracia como nosotros la entendemos, sin embargo, para hacer ese tipo de sentencias se debe tener cuidado en no pasar a llevar los acervos culturales de los pueblos que en definitiva parecen tener los sistemas que les corresponden (o merecen). Un caso aparte, eso si, es Azerbaiyán ya que el factor del petróleo es muy gravitante a la hora de pensar en el sistema político que poseen; una dictadura apoyada implícitamente por las potencias occidentales.

Identidad es la temática que cierra esta saga de cuatro capítulos. Explorar en la importancia de la religión y los conflictos bélicos es un buen comienzo para entender muchas de las actitudes y formas de ver la vida de los habitantes del Cáucaso. Pese a que no tienen demasiada memoria de independencia han podido mantener sus tradiciones y culturas aún bajo el dominio de variados imperios.

Por el momento la serie tiene un nombre, pero queremos mantenerlo en reserva para que sea una sorpresa.

Seguiremos haciendo Proyecto Cáucaso, eso si pensando en que cada vez estamos más cerca de que deje de ser un proyecto.

NANDO

El armado

Como lo prometido es deuda, acá una pequeña selección de fotos. Del antes, el después, la gente, el ambiente.
Quedan pocos días, aproveche el fin de semana y vaya a darse una vuelta. Siempre es bueno aproximarse a lugares lejanos y esta es una gran forma.







Lunes 12:00


Lunes 21:00














Montando a full


Y llegó la hora





El equipo


Vayan, vayan. Hasta este lunes. Vayan, no se arrepentirán.

Exposición Fotográfica hasta el 5 de noviembre

últimos días!!!!!


Proyecto Cáucaso: Huellas tras la caída de la URSS
Centro de Extensión UC (Alameda 390)







Huellas tras la caída de la URSS - ¡ya abrió!-

Inauguramos.

Ya está abierta para que todos puedan ir a ver las fotos y conocer una pizca del Cáucaso.
Vayan, comenten, hagan todas las preguntas que se les vengan a la cabeza.

Gracias al Centro de Estudiantes de Arquitectura, y gracias a todos los que nos ayudaron a esa última hora en que necesitamos manos.

Por ahora una foto del equipo con la muestra y la gente que nos acompañó.

(foto de Roberto Arancibia)


Próximamente más fotos para que vean el antes y el después, y las fotos sociales.


Gracias a todos
Gracias totales.

Huellas tras la caída de la URSS

Tantos meses después de volver y tantas meses después de escuchar que nos preguntaran cuándo mostrábamos algo, finalmente Cáucaso muestra sus primeras imágenes.


Una de nuestras metas era traer imágenes que pudieran dar cuenta, reflejar, retratar esos países tan desconocidos. Y nos aperamos para eso. Recordamos todos nuestros estudios de fotografía y nos hicimos de una buena cámara de fotos. Al subir al avión todavía la mirábamos medio extrañados, pero a poco andar se convirtió en una buena amiga, que nos permitió traer más de 3000 fotos con nosotros.

De todo tipo de fotos, buenas, malas, personales, grupales, de las ciudades, de los paisajes, de las caras de la gente, de todo.

Después de un arduo trabajo de selección y producción ya estamos listos para mostrárselas.
A partir de este miércoles 24 de octubre y hasta el 5 de noviembre en el Centro de Extensión de la UC (Alameda 390) podrán apreciar algo de esa zona tan distante y desconocida del Cáucaso Sur.

Una pequeña muestra de las Huellas tras la caída de la URSS.

Están todos cordialmente invitados a visitar la muestra, la entrada es liberada, y las fotos permiten acercarse a Armenia, Azerbaiyán y Georgia.

Los esperamos por ahí.



Huellas tras la caída de la URSS
Centro de Extensión UC (Alameda 390)
24 octubre - 5 noviembre
Entrada liberada

Quien nos creyó

Él nos miraba con cara de incrédulo, pensando en las miles de reuniones que tenía más adelante en el día, y que sin duda eran más importantes que estar escuchando a un grupo de periodistas que parecían aún estudiantes universitarios.

Ella parecía no tomarle el peso a lo que estábamos explicándole. Divagaba mientras oía esto que para su mente no era más que un juego de niños que querían justificar una vacaciones exóticas disfrazándolas de trabajo profesional.

Para estos otros éramos un grupo de maniacos hiperventilados, planificando un proyecto a todas luces irrealizable, y que moriría apenas constatáramos que la altura de las barreras era demasiado gigantesca.

Él nos escuchó. Acostumbrado a creer en proyectos que parecen locuras, y a que un viaje de quince mil kilómetros no fuera gran cosa, se dispuso atento a oír el marco teórico sobre el cual fundábamos nuestro proyecto.

Su nombre: Armen Kouyoumdjian. Un armenio, nacido en el Líbano, con enseñanza francesa, vida profesional hecha en Inglaterra y con el corazón repartido en territorios tan lejanos como Armenia y Chile.

Armen es estratega, analista internacional, esposo de una española, periodista de afición, padre, fanático del cine y luchador incansable de la causa armenia.

Nos dio contactos de gente útil para lo que buscábamos. Nos facilitó documentación. Armen creyó en nuestro proyecto. Y más importante aún, creyó en nosotros.

Lo conocimos locuaz en una mesa en el Tavelli del Drugstore entregándonos anotaciones sobre temas que no podíamos perder de vista. Lo conocimos como un cariñoso anfitrión en su casa viñamarina mostrándonos su reducto. Lo conocimos consecuente, preocupado por las donaciones periódicas que hacía a Armenia para mantener un coro de jóvenes universitarias que hacían del canto su razón de vida.

Vehemente, no nos dejó ni sentir vergüenza cuando dijo que su apoyo a Proyecto Cáucaso era el arriendo de la que sería nuestra casa los 21 días que estuvimos en Yerevan.

Finalmente pudimos departir juntos en la capital de su país, y encontrar alguna forma de “devolverle la mano” cuando lo invitamos a comer a una verdadera picada (adecuada para nuestro presupuesto), pero que Armen disfrutó a concho, sobre todo al asegurar haber comido uno de los mejores humus de Armenia.

Ojalá Chile, y el mundo, estuviese lleno de Armens. Gente que te embala con su optimismo, gente que hace volar más alto tus locuras, y que, dentro de sus posibilidades, están ahí para darte una mano, y seguir construyendo este loco mundo con proyectos de desquiciados.

VOLGA

Luego de la seguidilla de “post de minas” este sería un “post de hombres” ¿o no?

Después de un rato te acostumbras a ver en todos lados Mercedes Benz y Ladas por las capitales de Cáucaso. Sin embargo, al principio es bastante curioso. Más aún si sumamos la presencia de los autos Volga.
El nombre lo reciben por el río más largo de Europa y que atraviesa todo el territorio ruso. Esto me hace creer que los automóviles son un muy buen reflejo de las sociedades.

Pensemos, por ejemplo, en lo que representó el “escarabajo” para la Alemania Nazi; compacto, hermético, resistente y listo para la embestida. O lo que significa la Van Caravan para los estaounidenses; un auto grande, feo, pero funcional, para nada económico y muy durable. O el Chevrolet Corsa para los chilenos; ni tan feo ni tan bonito, ni tan chico ni tan grande, económico, de repuestos barato y picador.

Los Volga que se veían por las calles de Yereván, Tbilisi y Bakú, hablan mucho de estos países postsoviéticos; un auto tosco, resistente, aperrao, orgulloso, con una prestancia exterior, pero con bastantes problemas en las terminaciones interiores, antiguo, a mal traer, de pique lento y con chóferes acalorados. Se los podía ver principalmente en colores blanco y negro y transitaban con temor a que las nuevas marcas los reemplazarán y dieran paso a la conocida modernidad.




NANDO

Matrimonio

No se por qué pero me dieron ganas de escribir sobre el matrimonio. Je.
Será otro post de mina.

Pero la verdad es que me llamó la atención el tema del matrimonio en el Cáucaso. Es bastante diferente que acá.

Por ejemplo, lo que más me llamó la atención es que los matrimonios pueden ser cualquier dia a cualquier hora: Un jueves a las 11 AM. Plop. Así es… se imaginan?
Y nosotros lo vimos. Novias llegando a la iglesia días de semana a horas insólitas. Raro.

Igual lo entretenido es que entre los tres países del Cáucaso hay diferencias. En Armenia por ejemplo, las novias son bien amerengadas. Es decir, el vestido, la decoración de los autos, todo es bastante al estilo “mi gran casamiento griego”. Nos dijeron, que las ceremonias en la iglesias pueden durar hasta tres horas!!!!

En Georgia no vimos tanto matrimonio. De hecho me llamó la atención de uno que vimos que era super sencillo. La novia estaba con un vestido color crema (para los hombres, es un tipo de blanco) y con unas flores en las manos. Había poca gente. De hecho algunos parecían haberse aburrido porque figuraban fuera del recinto. El novio igual. Bastante sencillo en su look. Una vez terminada la ceremonia vino lo freak. Una señora, que podría haber sido la tía de la novia, figuraba con unas bolsas con jugo y galletas, y comenzó a sacar las cosas y armar un improvisado ágape en una mesa… pero al interior de la iglesia!!!!

Y finalmente en Azerbaiyán pudimos observar vitrinas con ternos y vestidos de novia divertidísimos. Ternos naranjo tornasol. Humitas rosadas. Chaquetas amarillas. Plop. Todo un look de novio lo más recargado que hay.
Por el lado de las novias volvimos a encontrar el estilo merengue, pero menos mal que con el blanco tradicional y accesorios bastante normales.
Nos contaban que para los matrimonios los regalos son plata. Si. Un sobre con billete. Mal. Nos decían que el promedio para regalar y no quedar mal eran 50 dólares si eras una persona joven estudiantes. 50 dólares por cada matrimonio mínimo!!!!! Una amiga azerí nos contaba que llevaba como tres matrimonios en un mes, calculen. Decía que la gente invitaba a muchas personas … justamente por las lucas.
Auch!

Que lindo el matrimonio! je
Por Cata

Anoush

Este es un post MUY de mina.

Porque soy mina ¡y qué!

En Armenia conocimos a una amiga MUY mina. La pimera vez que Nando y Cristóbal la vieron quedaron embobados con su belleza-onda-look-todo. Y con la Cata tuvimos que coincidir en que tenían toda la razón. Anoush era una mina muy top. Era norteamericana y se había ido a trabajar de voluntaria a Armenia en una organización que se dedica a llevar armenios de todo el mundo a trabajar allá. Y después de irse un año a trabajar se quedó como directora. Y tenía ¡23 años!.

Era el tipo de mujer que se convertía inmediatamente en centro de atención, pero no era un florerito insoportable, sino que tenía razones para serlo: simpática, buena para hablar, con temas de variadas áreas. Había estudiado alguna carrera que no recuerdo y planeaba volver a EE.UU a estudiar periodismo, porque le interesaba hacer documentales y películas. Y por eso estaba siempre feliz de conversar con nosotros y ver cómo trabajábamos.

Todavía no empezaba a estudiar, pero ya había grabado un par de cortos y documentales.... y nosotros recién estábamos empezando e inventando cómo hacer todo esto que se nos ocurrió.... y ella nos pedía consejos. Me hacía sentir, a mi, que todavía me faltaba (y falta) montones como para poder empezar a dar consejos a otra gente.

Lo peor de todo (como mina) es que ella siempre andaba perfecta, ¡perfecta!, el pelo peinado a la perfección, ya fuera liso o crespo. El liso era sin ningún frizz y el crespo era con los rulos híper definidos. ¡Maldita! y nosotras que a duras penas andábamos peinadas. Y con un clóset envidiable aquí, allá y en la quebrá del ají (aunque allá, no sé qué tanto... pensando en lo ultra 80ero que era el look). Y nosotras, con nuestros disfraces de viajeras-periodistas, repitiéndonos la misma ropa y con esas parkas pistachos con las que nos veíamos como Mike Wasausky (el mono ese verde redondo de un ojo de Monster INC).

¡Maldita!

Pero era imposible odiarla, porque era muy simpática y amorosísima con nosotras y nos piropeaba y hacía sentir como si nosotras fuéramos tan minas como ella.

Es una de las decenas de personas que conocimos allá, y que se me quedó grabada. Porque me di cuenta de que me he ido olvidando de muchas cosas, muchas situaciones, lugares, pero olores, sabores siguen acompañándome. Y las personas, las caras siguen en la memoria fresca y reciente. Tratando de mantenerla viva con mails y un contacto semiconstante. Y me acordé de ella anoche. Nos escribió hace poco, está de vuelta en Los Angeles y vio en el diario que iban a dar en el cine el documental de Salvador Allende, decía en su mail que esperaba que el próximo documental chileno del que leyera en el diario fuera el nuestro. Espero yo también que así sea.

Fiestas Patrias

El año pasado, en esta misma época, estábamos celebrando el 18 de septiembre en Armenia. Aparte de comer una masa rellena de queso llamada hatchapuri (lo más cerca a una empanada que encontramos) y cantar el himno nacional izando una bandera, nuestro 18 pasó desapercibido. Además en esa misma fecha nos tocó harto trabajo ya que en Yereván se estaba llevando a acabo la reunión de armenios de la diáspora, un evento que convocó a mucha gente y que si no me equivoco se realiza cada cuatro años.
Celebrar las fiestas patrias fuera de Chile es como no celebrarlas. Una de las cosas buenas de ser un país isla es que tenemos la capacidad de enfrascarnos en nuestros problemas e incluso tener tiempo para discutir, con meses de antelación, si se declarará feriado un día en el que igualmente nadie iba a trabajar. El ambiente que se vive durante estas celebraciones es irrepetible, ningún feriado del año permite semejante capacidad de detener el tiempo y el espacio. Las personas se mentalizan en pasarlo bien y tratar de transgredir la mayoría de sus conductas alimenticias, etílicas y sus horarios del sueño. El entorno lo permite, si no celebras como Dios manda te arrepentirás y tendrás que esperar hasta el próximo año para aventurarte a festejar. El clima fiestero hace que nos volvamos aún más monotemáticos y por consecuencia de esto nuestros medios de comunicación tienen la licencia tácita de ser más miopes que de costumbre. Pero no quiero sonar aguafiestas, porque cuando se celebra el 18 fuera de Chile se extraña y mucho, yo creo que el tema pasa por disfrutar estas fiestas pensando siempre que Chile se inserta en un mundo en constante movimiento y si queremos reforzar nuestra identidad debemos conocer qué pasa más allá de nuestras fronteras. ¿Cómo saber qué nos hace chilenos si no nos comparamos (en el buen sentido de la palabra) con los demás? ¿Qué nos diferencia y cuáles son nuestras semejanzas? Parece que al final cuando uno abre un poco los ojos se da cuenta que las semejanzas son muchas más que las diferencias. Proyecto Cáucaso quiere invitar a esa reflexión, a tratar de mirar más allá de la cordillera y el mar para descubrir que lo que vemos como zonas y países extraños están más cerca de lo que creemos.
NANDO

Vale la pena

Hoy día hablaba con unos amigos sobre que haríamos si tuviésemos muuuucha plata. Frases como no trabajaría más o viajar todo el tiempo salieron a colación. Incluso me dijeron: “Por ejemplo tu Cata, imagínate que si tuvieses mucha plata podrías grabar un documental cada vez que quisieras y no tendrías que esforzarte en hacer actividades para reunir fondos y sacarlo adelante”

Obvio! Sería genial poder hacer eso, pero rápidamente recapacité. No sé si es tan bueno, ya que sacar algo a costa de esfuerzo te obliga a ser creativo, a trabajar con más dedicación, a armar redes e involucrar a más gente.

Este fin de semana tuvimos fiesta Cáucaso, la Fondeski. Es la cuarta fiesta realizada por Proyecto Cáucaso. Además hemos realizado dos conciertos de guitarra clásica. En cada uno de estos eventos buscamos no solo reunir fondos para seguir adelante con la post producción, sino que buscamos mantener el ambiente de espera para el estreno del documental.

No somos una productora de eventos. Cada actividad que organizamos y la hacemos pensando en la red de personas que se nos ha unido al proyecto y como compartir con todos un poco de lo que fue nuestra experiencia en el Cáucaso.

No es fácil. No siempre se tiene el éxito que se espera.

Claro que sería más fácil tener toda la plata del mundo y no depender de las actividades organizadas para seguir adelante.
Sería bastante más fácil si no dependiéramos de ganar fondos concursables para terminar la post producción

Pero cada uno de los esfuerzos que hacemos, nos permite fortalecer más el proyecto, hacerlo más coherente, nos permite darlo a conocer a quienes serán el público de nuestro documental y sobre todo, le da a Proyecto Cáucaso un valor incalculable.

Este miércoles se cumple un año desde que tomamos el avión rumbo a Armenia, nuestro primer destino. En ese entonces no sabíamos como se venía la mano. Atrás se había quedado la pre producción, ahí comenzaba la producción. Nos habíamos preparado lo mejor posible para esta segunda etapa, pero no sabíamos que la más desafiante sería la tercera, en la que nos encontramos hoy: la post producción.

Es difícil porque es la más lenta. Es la que requiere mayor trabajo y dedicación. Todo lo obtenido en los meses de grabación tiene que transformarse en un producto coherente, interesante y atractivo para quienes lo vean.

Un proyecto como el nuestro, no tiene financiamiento directo de nadie sino que se ha ido construyendo gracias a fondos concursables y al apoyo de quienes han creído en nosotros y nos han acompañado en las diversas actividades que hemos realizado.

Pero seguimos adelante.
Todavía nos queda la recta final.
Y si me pongo a pensar en lo que conversábamos hoy, de tener la plata para hacer todo más fácil, me quedo con la idea de sacar el proyecto como lo hemos hecho hasta ahora.

Cuesta.
No es fácil.

Pero llegará el momento que uno mire atrás y diga que valió la pena.

Por Cata

Proyecto Cáucaso Presenta: FONDESKI / SÁBADO 8 / 23.00 HRS. / KUHWISS / $ 3.000

ESTE SÁBADO 8 DE SEPTIEMBRE DESDE LAS 23.00 HRS.:
LA FONDESKI DE PROYECTO CÁUCASO!!!

DESEMPOLVE LA BANDERITA CHILENA...EL TRAJE DE CHINA...LA CHUPALLA HUASA...Y PREPARE EL ZAPATEO PARA ESTE SÁBADO 8 DE SEPTIEMBRE: ¡¡¡¡¡¡TODOS INVITADOS A LA FONDESKI DE PROYECTO CÁUCASO!!!!!!! NO SE PIERDA EL GRAN EVENTO CON EL QUE PROYECTO CÁUCASO DA EL VAMOS A LAS CELEBRACIONES DIECIOCHERAS!!!!!

POR 3 LUCRECIAS, Y EN EL KUHWISS DE SIEMPRE, HAREMOS UN NASDAROBIA, ESTA VEZ CON VODKA Y VINO TINTO!!!!
¡¡¡¡¡LOS ESPERAMOS!!!!
Pd. ¡Exija el ágape ad hoc!

Podríamos haber sido nosotros

Podríamos haber sido nosotros.

Absolutamente.

Sin ninguna duda.

Esa certeza recorrió las cabezas de Nando, la Pola, la Cata y la mía la semana pasada, cuando prácticamente todos los diarios, radios y canales de televisión nacionales llevaron la noticia sobre la chilena que estudiaba en EE.UU. y que estaba retenida en Rusia hacía ya más de dos meses, acusada de contrabando de arte por las medallas, monedas y billetes soviéticos que llevaba de cachivaches a sus amigos, familiares y demases.

Una certeza que comparten sólo aquéllos que viajan a Rusia sin ir de la mano de esos tours archi organizados que incluso tienen programadas las veces que puedes ir al baño.

Se olía en el aire a miles de kilómetros de Moscú; se percibía ya incluso en su embajada aquí en Santiago, cuando tramitábamos con una ansiedad inusitada las cartas de invitación para poder entrar a Rusia, y cruzábamos los dedos para conseguir esa llave que nos permitiría dar inicio a nuestro documental.

¡Ojo!, nos decían una y otra vez los modos y procedimientos de la embajada: sólo han pasado 15 años desde la caída de la Unión Soviética.

¿Es que acaso creen que nos podremos desprender de un plumazo de 70 años de totalitarismo?

El modo de pensar de los rusos no lo puedes medir con la misma vara con que asumes el modo de pensar de los europeos occidentales, de los norteamericanos, y, como añadidura -y sólo por efectos de nuestro afán de imitar al Primer Mundo- de nuestro Chile.

La racionalidad –o el concepto de racionalidad que nosotros manejamos- se suspende, y da paso a un mundo distinto, a un mundo donde lo que aparentemente podría ser ilógico es tan válido como lo que sueles llamar racional.

Donde pueden tenerte esperando hora y media en un aeropuerto y tomarlo como un procedimiento de rutina.

Un mundo donde si quieres viajar de una ciudad a otra debes dar cuenta al Ministerio de Relaciones Exteriores.

Un mundo en el que en un tren desde Tallin (Estonia) a Moscú hacen llorar a un adulto de unos 35 años, al registrarlo hasta los huesos haciéndole abrir incluso los regalos que llevaba -probablemente para sus hijos-, para finalmente dejarlo ahí, cabizbajo y humillado, guardando una a una sus pertenencias, sin haberle encontrado nada.

Un mundo donde realmente te asusta subir al metro si es que no tienes rasgos eslavos, pues puedes ser sometido a un interrogatorio de una policía que precisamente no se distingue por su afabilidad.

Pero un mundo que tiene sus motivos para ser así.

Atentados terroristas sobre todo y, como decía antes, una herencia de décadas de control absoluto sobre las vidas de las personas.

Nosotros salimos de Rusia con billetes, monedas y algunos pins soviéticos. No los compramos ahí. Los llevábamos desde el Cáucaso. Sin embargo, jamás habrían podido saberlo los policías rusos que eventualmente nos hubiesen registrado.

La moneda con la que ahora juego y que tiene grabada le efigie de Lenin, la podría haber comprado en Bakú (hoy Azerbaiyán), Yerevan (hoy Armenia), Kiev (hoy Ucrania), Tashkent (Uzbekistán), San Petersburgo o Moscú (hoy Rusia). No importa. Hace 16 años todo eso era parte de un solo país.

Una y otra vez esto me lleva a la mismísima reflexión que dio inicio a nuestro documental. ¿Por qué damos ciertas cosas por sentadas? ¿Por qué pensar que allá pensarán igual que acá? ¿No seremos algo arrogantes? ¿Quiénes están en lo correcto?

Por Cristóbal

Medallas, monedas y billetes

Me acuerdo que leí antes de irnos que de Rusia no se podían sacar obras de arte. Ni íconos ni arte antiguo. Al parecer han tenido demasiada fuga de reliquias y por eso estaba prohibido sacar antiguedades. Pero que todo lo que uno comprara en las ferias artesanales/de las pulgas estaba permitido.

En Armenia, Azerbaiyán y Georgia vendían las mismas medallas, monedas y chucherías de la URSS. Y nos trajimos todo lo chico y barato que encontramos: unos billetes de la época de los zares, monedas soviéticas, medallas, pines y parches militares. Todo era chico y venía mezclado con todos los otros souvenirs que nos trajimos.

Creo que NUNCA se nos pasó por la cabeza que pudiera pasarnos nada por traernos esas cosas.

Por eso quedamos los 4 sorprendidos y un poco choqueados cuando nos enteramos de la historia de esta compatriota detenida en Rusia y que espera la fecha de un juicio que podría significarle 7 años en prisión. Wow. Aún me cuesta creer que podríamos haber sido nosotros. Que quizás esos billetes que traíamos entre los libros podrían habernos traído un GRAN problema.

Qué horror y qué susto debe haber sido para ella estar en la aduana entendiendo nada. Y sola como andaba.

Porque nosotros vivimos un sustito al lado del de ella, pero andábamos los 4. Siempre juntos.

Ya se los contamos, pero es el momento perfecto para recordarlo.

A la salida de Moscú, en Policía Internacional hay un control "aleatorio", donde seleccionan a todos los que no tienen cara de ruso. Así que nos pararon y pasaron nuestros bolsos de mano por la máquina. Cristóbal y Nando habían comprado unos cuadros en Georgia, en una feria artesanal. El cuadro de Cristóbal le generó sospechas al oficial que revisaba. Y pidió abrir el paquete. Con la Cata nos fuimos a sentar un poco más allá con el resto de nuestras cosas mientras revisaban esa pintura. Llegó una señora con cara de "experta" y lo revisaron, lo miraron, lo dieron vueltas, lo olieron. ¿Quizás lo encontraban feo y no creían que alguien pudiera haberlo comprado? jejeje (eso pensábamos con la Cata mientras veíamos desde lejos la escena). Lo único que les decían era Ten minutes, ten minutes.

A los pocos minutos veo que viene doblando hacia la máquina, un señor con un carro con ¡¡¡nuestras mochilas!!! ya facturadas y pasadas y envueltas en plástico. Ahí con la Cata saltamos, esto se estaba poniendo un poco más serio y ya no era sólo la mala suerte de Cristóbal.

Pasaron nuestras mochilas y pideron abrir una. La de la Cata. Esto sin entender casi nada de lo que nos decían. En mi basiquísimo ruso pedí a alguien que hablara inglés porque no hablábamos ruso. Vino una niña y dijo que nos pedían abrir la mochila y que no abrirla era suficiente para deternos. La revisaron, nos hacían sacar cosas y cosas (todo metido con extremo cuidado para que cupiera todo adentro). Después de un rato conseguimos que nos dijeran qué buscaban. Íconos, dijeron. Pero no traemos ninguno respondimos, sólo matriushkas. Ahí nos miraron, y nos dejaron partir.

Era tanta la indignación que nunca nos pegamos el alcachofazo REAL de que nos salvamos de algo grande. Como lo de nuestra compatriota.

Qué susto estar allá sola sin entender nada. ¡¡Y con el trato que tienen!! Porque la experiencia de nosotros fue mala no por no entender nada, sino por este oficial que era pesado y no hacía ni medio esfuerzo por hacerse entender por estos latinos. Nos miraba con desprecio, subía el tono de voz, se negaba a mirarnos a la cara. Eso fue lo peor.

Ojalá todo se solucione bien para Roxana. Que se solucione rápido y no tenga que pasar 7 años ¡¡7 años!! encerrada allá. Nosotros estuvimos sólo una hora en este estado de incertidumbre... no podría imaginarme todo esto por lo que ella ha pasado.

Suerte. Mucha suerte


Pola

NAREG

Hace aproximadamente un año estábamos en la etapa final de nuestra búsqueda de personajes “a distancia”. Con la nutrida red de contactos en la zona del Cáucaso tratamos de ir perfilando quiénes serían los jóvenes que encarnarían nuestras historias una vez que llegáramos allá el 14 de septiembre. No era una tarea sencilla, y lo sabíamos. Armenia era nuestro primer destino, y nuestro personaje parecía no estar tan claro como hubiésemos querido, pero teníamos confianza y alternativas.

Un día antes de partir a Armenia, recibimos un correo de Naz, un estudiante de medicina quien nos estaba ayudando a conseguir personajes y productor en terreno. Nos dijo que él no tendría mucho tiempo para ayudarnos, pero que su hermano Nareg tenía tiempo y ganas de trabajar con nosotros.

En nuestro segundo día en Yereván, capital de Armenia, conocimos a Naz y a Nareg. Nos sentamos en un café y comenzó la conversación. Nos dimos cuenta de inmediato que Nareg era especial. Tenía en ese entonces 22 años y hablaba como si tuviese 50. Se expresaba muy ceremoniosamente y seguro de lo que decía. Era muy formal y respetuoso, no nos dejó pagar la cuenta (una tónica que se repetiría en todas nuestras salidas con él).

Después de ese primer encuentro nos llevó a recorrer las calles de Yerevan, manejaba muchos detalles histórico-arquitectónicos. Parecía un guía turístico con muchos años de experiencia. De a poco y a medida que corrían las horas nos dimos cuenta de que Nareg tenía otra particularida: conocía y saludaba a muchas personas en la calle. El ambiente y tamaño de ciudad-pueblo de Yerevan potenciaban estos encuentros que no bajaban de dos o tres diarios.

Tenemos que reconocer que en un principio Nareg no era alternativa de personaje para todos los miembros del equipo. Era un muy buen guía y chaperone, pero de a poco nos fuimos dando cuenta que su gran patriotismo e historia familiar, además de sus características personales, lo hacían muy atractivo. Fue alrededor del día 5 en Yerevan y luego de largas conversaciones en la cocina de nuestro departamento que descubrimos que Nareg era lo que necesitábamos para entregar un rostro a los procesos que vive la sociedad Armenia postsoviética.

Nareg no nació en Armenia sino que en India, es decir, es de los armenios de la "diáspora", pero volvió a su país de origen no sólo a vivir sino que a trabajar por él, es más, su deseo de ser presidente nos indicaba que no estábamos frente a cualquier joven armenio. Es muy patriota, nacionalista y con un gran respeto por la tradición y cultura de su pueblo. Nareg es de esas personas que caminan por las calles de Yerevan arreglando, en los puestos de souvenirs, las banderas armenias que están chuecas o mal presentadas. Es muy apegado a su familia y a su iglesia, y al igual que la mayoría de los armenios que han nacido afuera, saben que su nación es pobre en recursos naturales, pero rica en orgullo y recursos humanos. No vale la pena adelantar más detalles de nuestro personaje, me ahorraré las descripciones y dejaré que el documental explique quién es Nareg.

Nando

Observaciones urbanas

Siguiendo la onda urbana de mi post anterior, quería comentar algunas cosas que me llamaron la atención en el Cáucaso.

En el post anterior les comenté como el dinero del petróleo ha comenzado a notarse en Bakú, Azerbaiján. Crece día a día, y se nota!. De verdad aparecen edificios nuevos todas las semanas. Y como pudimos observar las regulaciones de construcción no son muy estrictas, por no decir inexistentes, y eso permite que nuevas construcciones aparezcan como si fueran hechas de cartón piedra. Y es un poco así. Sin ser arquitectos ni estudiosos del tema, solo como simples observadores pudimos constatar como las construcciones no parecen de buena calidadEsto lo pudimos chequear al conversar con un arquitecto, quien nos confirmó que efectivamente Bakú carece de toda planificación y regulación. Mientras más supe del tema, mientras más grabamos sobre eso, más sensación de inseguridad me dio. La última semana tuve la sensación que si temblaba, la ciudad se caería sin oponer demasiada resistencia, y eso me angustió un poco.
Una periodista que conocimos allá, nos contaba como su departamento nuevo ya perdió parte del techo. La humedad había hecho que una buena porción del techo se haya descascarado y caído. Y eso que su departamento era de los caros y de supuesta buena calidad.

Otra cosa que nos llamó mucho la atención en el Cáucaso, es la carencia de cuidado de los espacios comunes. Las cajas de las escaleras, los accesos a los edificios, los pasillos y ascensores son tierra de nadie. Los edificios tienen accesos curiosos, no existe el conserje, ni el hall de acceso. Uno entra por lo que parece la puerta trasera y no la principal, además hay que agregar a este panorama la basura, que como observamos, en varios lugares se acumula en el patio o simplemente al lado de la entrada.
Es extraño, porque este panorama se ve contrastado con los departamentos que al interior muchas veces son modernos y bien cuidados. A veces se puede encontrar algún pasillo más arreglado o pintado, pero eso es por la simple coordinación entre los vecinos de ese piso ya que en general lo usual es que con suerte la entrada tenga luz.

Por último, lo que tampoco se observa en estas capitales, es la plaza. Es espacio donde el pasto y el maicillo conviven. La plaza que aquí en Chile es abundante, pequeña, pero abundante. Esos escasos metros, que si alcanza el presupuesto municipal están adornados con juegos infantiles. Esa plaza, con aunque sea un par de metros cuadrados de pasto ordenadito y bien cortado, en el Cáucaso no existe. Igual es entendible, hay otras prioridades. Árboles hay, no crean que todo era cemento, pero esa alfombra verde en medio de la ciudad, que llama a echarse un rato a descansar después de almuerzo no se encuentra. Debe ser herencia soviética, de todas maneras.
Me pregunto ¿y los abuelitos que le echan migas a las palomas? ¿Existirá la costumbre allá?

Por Cata

La hora del te

¡Qué manera de tomar té en el Cáucaso!
Especialmente en Azerbaiyán.

Donde fuera que llegáramos nos ofrecían una taza de té. Prácticamente todos los entrevistados nos ofrecían té antes de las entrevistas. Té que que el camarógrafo tenía que tomarse rapidísimo -con riesgo de quemarse- o tomarse helado después de la larga sesión de conversación.

Lo mejor era que un gran número de las veces el té venía acompañado de chocolates. Uhmmm... rico, rico.

Las mejores veces fueron unas entrevistas a las que fuimos solos Cristóbal y yo mientras Nando y la Cata andaban haciendo otras grabaciones.
El director del Museo del Genocidio en Armenia nos tenía fruta, panes dulces, té y chocolates con cereza. Y teníamos que comer de todo, porque insistían! y bueno.. si la gente insiste, era de roto no comer, ¿no?
En Bakú (Azerbaiyán) tuvimos que ir a hacer dos entrevistas. En la primera, en la mañana, nos dieron té y una barra de chocolate tipo Sahne Nuss. Ideal para el día, porque había estado lloviendo antes. Nando y la Cata estaban en la calle, mojándose. En la tarde, siguieron en la calle haciendo videocabinas, y con Cristóbal fuimos a otra entrevista, el día estaba nublándose de nuevo y en esa oficina nos esperaban con más té y muchos chocolates de distintos tipos.

Es una buenísima costumbre, que deberíamos adoptar acá. Juntarse en torno a una taza de té y una barra de chocolate, pruébenlo, la mezcla queda exquisita y les aseguro que les va a gustar. Como chocolate sirve cualquier tipo. Había teterías donde pasábamos donde nos daban snikers trozados, y otras donde era con una barra de chocolate de leche partido en pedacitos. La mezcla de trozos de chocolate blanco y negro queda muy buena.

Pruébenlo, no se van a arrepentir.

Pola